lunes, agosto 03, 2009

10 AÑOS DE TERROR PARAMILITAR EN EL VALLE DEL CAUCA

31 de julio de 1999 - 31 de julio de 2009

Masacres, asesinatos selectivos, testimonios desgarradores...memoria, memoria, memoria... de tantas destrucciones, desplazamientos, desarraigo, destierro forzado que vivió nuestro Valle del Cauca; Cuando las motosierras penetraron en las tierras, en los cuerpos y ahora, pretenden perdón y olvido.

10 años que no quisieran repetir NUNCA sectores como La Sonora en Trujillo Valle; donde castraron, torturaron y tajaron con motosierra al padre Tiberio.

Una década de desolación en la que miles de familias de Galicia, Bugalagrande, Tulúa, Buga, Dagua...y muchísimos pueblos de nuestra región azotada por este flagelo del terror, la barbarie y el genocidio contra el pueblo.

La población civil, la sociedad común y corriente fue la que vivió las peores consecuencias.

Miles y miles de casos que aún están impunes.

Multiplicidad de fosas comunes y el silencio domina las investigaciones.

Y qué decir de las mujeres, las mas impactadas en sus cuerpos y sus vidas por el terror paramilitar.

He escuchado incontables testimonios de mujeres que lo han perdido todo. Sus familiares, sus tierras, su entorno y han venido a Cali, a engrosar los cinturones de miseria de las comunas: 1,18,20, 13, 14 y15.

Una mujer artista a quien le asesinaron a sus tres hermanos y " con el corazón desecho, las tripas revueltas y el ánimo zozobrado tuve que aceptar la escabrosa noticia a voces y de la prensa oficial afirmando que tres de los siete últimos masacrados en las montañas del corregimiento de Galicia en Bugalangrande y encontrados ya esqueletos sobre la tierra al sol, al agua y devorados por los animales..."

Angustia, humillación y vejación, crueldad e impotencia contienen los corazones de miles de mujeres azotadas por la muerte, el olvido y el destierro forzado.

Más del 70% de la población desplazada en nuestro país son mujeres: madres, hijas, hermanas, cuñadas, viudas, sobrinas, primas, nietas, amigas, vecinas, víctimas de esta guerra que ellas no eligieron, de este olvido donde sólo se cuentan los hombres perdidos en la guerra, las armas escondidas. Pero no cuentan a las mujeres que tienen que salir corriendo con el abuelo, la tía, las niñas y los niños a cualquier lugar de ninguna parte.

Sea este el espacio para la memoria de todas esas mujeres anónimas que me han contado con sus propias vivencias las consecuencias que dejó el terror paramilitar en sus vidas.

Comparto con ustedes apartes de uno de mis poemas dedicado a estas víctimas:

MEMORIA:

escribo y te escribo porque me niego a callar, a olvidar/

Escribo y te escribo porque no quiero ser portadora de un corazón insensible

no quiero ser portadora de una Alma que no suspenda el baile

cuando al otro, a la otra les oprime la muerte.

Doly Enríquez

Poeta y Comunicadora Social

Cali Colombia

Univalluna326@yahoo.es

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