lunes, septiembre 02, 2013

Bogaletch Gebre



Bogaletch Gebre, o el modo de lograr lo  imposible. Un modelo de acción para las feministas del mundo

Bogaletch Gebre
Artículo traducido y adaptado por Gabriela Castellanos 

Esta mujer nació en un sitio apartado del sur de Etiopía, en una tribu llamada Kembata-Tambaro. Sufrió la mutilación genital siendo una niña, como todas las mujeres de esa región, y por eso, ya adulta, se dedicó a educar a sus coterráneos, hombres y mujeres, para erradicar esa práctica. Y logró lo que no había podido lograr el gobierno de Etiopía, ni muchas  agencias de las Naciones Unidas. En 1999, cuando ella empezó sus esfuerzos, el 97% de la población realizaba la ablación del clítoris a las niñas. En 2008, después de 9 años de esfuerzos de Bogaletch y la organización que ella fundó, la KMG, solamente el 3% todavía realizaba esta práctica.

Ella mostró su temple desde niña. Aprovechando que la mandaban a buscar agua a sitios apartados, madrugaba y caminaba millas para asistir a la escuela y aprender a leer, y luego regresaba a su choza con el agua. Demostró tanta inteligencia que se ganó becas para estudiar en Europa y en Estados Unidos.

Ya adulta, se accidentó. Los médicos dijeron que no volvería a caminar. Pero ella practicó los ejercicios de fisioterapia con tanta regularidad y ahínco, que años más tarde llegó a correr varias maratones.

Esa misma tenacidad la llevó a conseguir lo que se proponía. Cuando Bogaletch decidió que era hora de erradicar la mutilación genital a las niñas, pensó cuidadosamente en cómo hacerlo. Y diseñó un método que podría ser modelo para las feministas del mundo, a la hora de sensibilizar, educar y no sólo erradicar prácticas machistas, sino producir profundas transformaciones culturales.

Este método se basa en los siguientes principios:

-Para enfocar el tema sobre el cual se trata de educar a la población, éste no se debe considerar aisladamente, sino en relación con otros aspectos de la vida de una mujer. Primero se debe conocer profundamente la realidad cultural de la comunidad, y cómo se desarrolla esa vida, para tener mayor credibilidad con las personas con quienes se tratará. Por eso Bogaletch comenzó en la región Kembata - Tembaro, de donde ella provenía, y formó instructores, hombres y mujeres, de la misma región, para que multiplicaran lo aprendido.

-Es necesario comenzar a partir de los intereses de la gente. Identifique los temas que más preocupan a esa comunidad, y parta de allí, para luego pasar gradualmente al tema que  se quiere abordar. En el caso de Etiopía, las alarmantes cifras de muertes por SIDA tenían asustada a la comunidad.  Ella comenzó sus esfuerzos educativos hablando del SIDA, para de allí hablar de cómo las mujeres pueden persuadir a los hombres a usar el condón, luego pasó a las relaciones de poder entre los géneros que obstaculizan esos esfuerzos, y gradualmente comenzó a hablar de la mutilación genital. Fue un proceso de muchos meses.

-Para realizar la formación, emplee los procesos culturales propios de las comunidades. Bogaletch conocía la costumbre de las “conversaciones comunitarias” de su tribu: alrededor de 50 personas se reunían bajo un frondoso árbol para escuchar a un líder y discutir asuntos de interés para todos y todas. Ese fue el procedimiento que ella aprovechó, formando a los instructores y las instructoras para que dirigieran estas conversaciones del modo más efectivo.

-No juzgue a las personas. Bogaletch sabía que su madre había lamentado tener que aceptar que a su hija la mutilaran, pero lo hizo porque de lo contrario el estigma cultural sería muy fuerte. Condene las prácticas, lo que se hace, no a las personas.

El proceso no fue fácil. No basta con cambiar las leyes. En muchos lugares donde está prohibida la mutilación genital, la práctica se realiza en secreto. “No deja de existir cuando la gente levanta la mano aceptando”, dice Gebre, “ni cuando los líderes religiosos dicen, ‘Declaramos que no seguirá’.  El cambio tiene que venir desde dentro de la comunidad. Tiene que ser discutido una y otra vez, siguiendo la tradición africana. Así es como se logra”. 

Pero, como ya dijimos, el proceso no  puede ser aislado. Además de las conversaciones comunitarias, 78 niñas de colegio se aseguraron con alfileres en el uniforme un letrero que decía “No me dejaré cortar. Aprende de mí”. En septiembre 2002, en Kembata – Tembaro tuvo la primera boda en público de una novia que no había sido mutilada. Novio y novia lucían letreros anunciando su orgullo; más de 200 personas asistieron. Fue la primera de muchas bodas similares. Y en vez de las ceremonias rituales celebrando a las niñas ”casaderas” después de su mutilación, se empezaron a celebrar rituales en celebración de no haber sito mutiladas. Cada niña recibía un dije de plata con la leyenda, “Estoy entera”. En 2004 se celebró un gran evento público en el estadio de fútbol para celebrar a las niñas no mutiladas. Asistieron 100,000 personas.

La campaña de Bogaletch tuvo tanto éxito en su región, que el gobierno de Etiopía y las agencias internacionales financiaron sus proyectos para extender la re-educación del pueblo a muchas otras partes de Etiopía. Por los éxitos que ha logrado, ha ganado varios premios internacionales.

En 2004, el gobierno de Etiopía convirtió las conversaciones comunitarias en un elemento central de su estrategia de prevención del SIDA y los y las integrantes el grupo de Gebre fueron los primeros multiplicadores del método. Etiopía, que era el país del África más afectado por el SIDA, tuvo la mayor disminución de la tasa de nuevas infecciones, más del 90%  entre el 2001 y el 2011.

Tenemos mucho que aprender de Bogaletch.

(Traducido y adaptado por Gabriela Castellanos del artículo de Tina Rosenberg, “Talking Female Circumcision Out of Existence” publicado en el New York Times en Julio 17, 2013.)

Hola, me han pedido el vínculo para acceder al artículo original sobre esta mujer extraordinaria. Acá va, con un abrazo de
Gabi




1 comentario:

  1. Gracias por Gabi por compartir, me gustó mucho el artículo.

    Efectivamente como plantea Gebre cuando queremos modificar los estereotipos sexuales existentes y cambiar practicas culturales nocivas que vulneran los derechos de las mujeres, como puede ser el caso de nuestras comunidades rurales y en zonas afectadas por el conflicto que son extremamente conservadoras y machistas, es importante enfocarnos en las practicas y normas culturales imperantes en el contexto territorial donde actuamos para hacer conscientes de ellas a toda la comunidad (hombres, mujeres y adolescentes). A veces tenemos tendencia de 'acusar' o culpar únicamente a los varones, y trabajamos sólo con las mujeres sin sensibilizar al mismo tiempo a los varones, lo cual puede tener efectos contraproducentes en las comunidades conllevando a mas violencias hacia las mujeres.

    Con nuestro enfoque feminista, debemos hacer una lectura e interpretación de los contextos culturales en los que trabajamos y comenzar a sensibilizar con ejemplos concretos sobre cómo esa cultura específica crea y recrea la discriminación de género hacia las mujeres y las niñas, de manera que se vaya tomando conciencia en las comunidades para una transformación social más sostenible. Pues así tengamos unas leyes progresistas que protegen nuestros derechos como mujeres siempre hay muchas dificultades en su implementación y a veces tardan años en ser implementadas o nunca lo son...

    Nuestra acción a nivel de las comunidades en este sentido debería tener en cuenta el enfoque de 'acción sin daño', que se utiliza mucho en las intervenciones de emergencia humanitaria, de manera que con nuestra acción no estamos generando o ahondando el conflicto de género, sino que por el contrario lo estamos visibilizando para que hombres y mujeres sean mas conscientes de esta discriminación cultural hacia las mujeres y las niñas y puedan iniciar transformaciones sociales desde lo microsocial y comunitario, desde la socialización temprana de niños y niñas para lograr que efectivamente haya igualdad o al menos equidad de género . La metodología de acción comunitaria que utilizó Gebre en su pueblo en Etiopia da muestra que un enfoque con estas características si puede lograr resultados concretos para el bienestar de las mujeres y las niñas en su caso prevenir y reducir la MGF. Para ello debemos involucrar y dirigir nuestro quehacer de sensibilización a hombres y mujeres, así sea separadamente.

    Mil gracias por traducir y resumir el articulo del NY Times que nos hace reflexionar sobre lo que estamos haciendo y como podríamos hacer nuestro trabajo como activistas en inclusión social y equidad de género mas efectivo

    Sofi

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