lunes, julio 06, 2009

Demostración subrayó el pesado


saldo de la violencia doméstica


 http://www.ultimasnoticias.com.uy/editoriales/edit040709E1.html

Luchar contra la violencia doméstica es un imperativo de la sociedad uruguaya, en cuyo seno hubo ya este año 14 víctimas fatales. Son la punta del iceberg de una realidad que siembra pánico y sufrimiento entre mujeres y niños, tan aterrorizados que siquiera se atreven a denunciar su calvario. Una impactante manifestación callejera, que tuvo lugar en la antevíspera en la explanada municipal, pone nuevamente el tema bajo la atención de la opinión pública, ante la que conviene desgranar algunas reflexiones.

En una demostración acertadamente dirigida a lograr un fuerte impacto en la opinión pública, el colectivo "Mujeres de Negro" se instaló en la antevíspera en la explanada municipal para generar conciencia sobre el triste flagelo de la violencia doméstica. Vestidas de negro y portando carteles relativos a varios de los últimos casos de mujeres y niños asesinados en el ámbito familiar, militantes del grupo ofrecieron una imagen dramática y desoladora a los muchos montevideanos que circulaban por el centro, según las páginas de Ultimas Noticias de ayer reflejaron con sensibles testimonios gráficos.

En declaraciones a los cronistas de esta casa, voceros del grupo denunciaron que en lo que va del año son 14 las mujeres y niños fallecidos en episodios de violencia doméstica. Y que si la cuenta se inicia en 2007 el total de víctimas supera las 60. Se trata de cifras que promueven una justificada preocupación. Pero que de modo alguno pueden reflejar las cumbres de dolor, miedo y humillación que las víctimas sufrieron antes de que se produjera el trágico desenlace. Calvario que es el mismo que otras muchas mujeres y niños padecen hoy, mientras un verdadero terror les bloquea la posibilidad de denunciar su martirio.

Este es uno de los temas que debiera preocupar especialmente a las autoridades. La crónica roja registra a cada momento casos de mujeres que denunciaron la agresión y se separaron, pero que meses o semanas después son asesinadas por sus antiguas parejas. En muchos de estos casos mediaba una orden judicial que le prohibía al agresor siquiera acercarse al domicilio de su ex mujer, orden frecuentemente desacatada para amenazar o perpetrar nuevas agresiones.

En esta materia realmente hace falta que tanto la legislación como los mismos jueces, en el marco de la discrecionalidad con la que cuentan, marquen castigos absolutamente ejemplares para este peligroso desacato, promoviendo el cumplimiento a rajatabla de las prohibiciones. A juicio de estas columnas, mientras ocurran golpizas o asesinatos como secuela de la denuncia y la separación, se está alimentando el temor de las víctimas a efectuar una denuncia que termine con su ordalía, algo que dificulta enormemente el esfuerzo por erradicar este flagelo.

Este temor previene en muchos casos la intervención de la sociedad, tanto a través de la Policía y la Justicia como mediante las muchas organizaciones no gubernamentales que intentan dar amparo a las agredidas.

De allí que aparezca como un factor de importancia el asegurarse que el agresor se mantendrá alejado de su víctima, o crear sistemas que supongan una intervención instantánea de la fuerza pública en el caso de que el potencial agresor ignore la orden judicial.

En países con otros medios económicos hasta se le colocan obligatoriamente al potencial agresor pulseras que permiten identificar al instante el lugar en que se encuentran -vía GPS- y que facilitan una reacción inmediata de las autoridades en el caso de que el potencial agresor se acerque al territorio que tiene vedado o se pierda su señal, lo que tiene muy graves consecuencias. No es este, seguramente, un sistema barato. Pero, visto el gran número de organizaciones que intentan proteger a la mujer agredida y su fuerte militancia, no debe descartarse que con un esfuerzo financiero de las organizaciones de la sociedad civil, o con el apoyo internacional, se le pueda brindar a la Justicia la posibilidad de manejar este procedimiento.

El saldo de la violencia doméstica es pesado en vidas. Y de una trascendencia inabarcable si se piensa en el sufrimiento individual de quienes están sometidas a agresiones constantes y cercadas por el terror de las potenciales consecuencias de una denuncia.

Un esfuerzo como el de las "Mujeres de Negro" -que se han caracterizado por realizar manifestaciones con impacto mediático- es valioso como formador de la opinión pública y como testimonio de que quienes viven amenazados por la violencia doméstica cuentan con la solidaridad y la potencial ayuda de entidades militantes.

El combate a la violencia doméstica es una de las causas que más claramente merece el apoyo de toda la sociedad. Y que lo está logrando, aunque todavía quede mucho por hacer. Es esencial que se denuncien los casos conocidos a quienes puedan intervenir en favor de las víctimas. Y si se detecta algún caso en el entorno familiar o vecinal procurar darle a la víctima el apoyo posible para que venza el temor y denuncie su circunstancia, tratando de ponerla en contacto con personas capacitadas en el manejo de estas situaciones. Sólo así se podrá liberar a estas prisioneras del temor y la violencia de un sufrimiento comparable a la peor de las torturas.


 

 


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1 comentario:

  1. uruguay
    colombia
    nigeria
    vietnam
    asia
    arabia
    ¡Dónde no ocurre el maltrato!

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