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viernes, agosto 31, 2012

Todas las almas


BEATRIZ CELAYA, Bilbao, País Vasco

TODAS LAS ALMAS

L 31º 43’37.35”
N 106º 31’55,50”

Aquí estoy. Enterrada a medio metro bajo tierra.

Al principio cuando los hombres uniformados me buscaron grité a pleno pulmón; junto a mí, otros lamentos y aullidos, ecos de diferentes voces de mujeres que como yo querían llamar su atención. Entre todas estas llamadas acabó por desencadenarse alguna risa que derivó en carcajada general. Felices por estar muertas, por fin bajo tierra.

Pero los hombres uniformados no nos oyeron.

Nosotras, queriendo ser desenterradas para que nuestras familias nos den sepultura. Para que mi padre deje de beber y de repetir de una puta vez las palabras: “la mujer nació para trabajar en la casa”. Y yo cabezota, queriendo huir de mi pueblo para tener un futuro, feliz por trabajar. Sintiéndome emancipada en mí piso compartido con otras compañeras de fábrica. Calle Barbados. Independiente. (Vulnerable)

Hasta que llegaron ellos; los hombres jadeantes: tú serás nuestra mula-dijeron-tu piel tan blanca será tu salvoconducto. Ganarás lana para comprarte cositas ¿no es lo que quieres? ¿Vestir bien para gustar a los hombres?

No- dije.

Y llegó el día que al bajar del transporte les vi esperándome frente a la lotería Zodiaco por donde, inevitablemente, tenía que pasar para llegar a mí casa. A tres pasos de ella me agarraron y ya no pude quitar de mi cuerpo su aliento a alcohol, hasta que me dieron muerte.

Pero antes, me encadenaron, me aporrearon, me aplastaron con sus horribles pies, me cortaron la piel a trozos, me violaron una y otra vez vengándose por haberles llevado la contraria.

Y yo setenta veces repetí: no

Y aquí estoy en las lomas de la Big Sierra junto a otras almas, a veces llorando, a veces riendo, queriendo ser desenterrada solo para que tú nos oigas y te levantes en la lucha por los derechos y la libertad de las mujeres que quedan vivas.

Y descansemos en Paz. RIP.

Publicado por escritoresporciudadjuarez@hotmail.com


http://poemasporciudadjuarez.blogspot.com/2012/08/beatriz-celaya-bilbao-pais-vasco.html



miércoles, agosto 29, 2012

¿Por qué matan los hombres? Una reflexión desde las Ciencias Sociales


ZONA SOTOMAYOR PETERSON, Hermosillo, Sonora
¿Por qué matan los hombres? Una reflexión desde las Ciencias Sociales

Los seres humanos vivimos en sociedad y es difícil imaginar cómo seríamos fuera de ella, pero seguramente no seríamos personas como las que conocemos y acostumbramos ver a nuestro alrededor. Digámoslo pues, los seres humanos no podemos existir más que en sociedad y por la sociedad. La parte no social es el aspecto biológico, lo que podríamos decir el hombre animal. Pero la parte infinitamente más importante y que nos diferencia radicalmente de aquello que simplemente tiene vida, es la psique, ese núcleo obscuro, insondable, asocial (Castoriadis, 2006). Así pues, vivimos en sociedades construidas por seres humanos y para los seres humanos. Sociedades que, buenas o malas, son lo único que tenemos a la mano y lo único que nos permitirá vivir de tal suerte. Por otra parte, integrarnos a la sociedad es la única opción que tenemos como personas.
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domingo, agosto 26, 2012

juarezciudadjuarezciudadjuarezciudad


Alguien  ya no cultiva flores en la arena
Alguien  ya no esparce risas en el viento
Alguien  ya no recita primaveras
Alguien  ya no sueña en amores
Alguien  ya no camina hacia su casa
Alguien  ya no cuenta sus recuerdos
Alguien  está sangrando y muriendo sola

Alguien  no debe olvidar sus caras
Alguien  también somos nosotros
               perdidos en la indiferencia
Alguien  debería recitarnos sus nombres
               para jamás olvidarlos

http://poemasporciudadjuarez.blogspot.com/2012/08/antonio-martinez-i-ferrer-alzira.html


sábado, agosto 25, 2012

Solidaridad con ciudad Juárez


ASCENSIÓN BADIOLA, Bilbao, País Vasco

Le plantearon a la escritora que escribiese contra la violencia en Ciudad Juárez. Le pidieron su solidaridad y su apoyo a las víctimas, a través de la palabra, como si la literatura fuese capaz de levantar muros para contener la barbarie, o como si una frase pudiese despertar la conciencia y arrancársela al mal.

Con el pensamiento de que “el pueblo que esté libre de violencia, que tire la primera piedra”, empezó a revolver mirando hacia dentro para rebuscar entre sus íntimas violencias y las halló en su propio pueblo, aquejado de un conflicto que venía perdurando desde sus primeros años de niñez y de conciencia.

Quiso escribir para aliviar a las familias y buscar una explicación al fenómeno oscuro del Juaricidio y se topó con la omisión de las autoridades, con la connivencia de la policía, con el parabién de los gobernantes, con la pestilencia de una sociedad que enfermó de una peste de difícil curación, a costa de elevar el asesinato al grado de arte.

Buscó información en internet, para conocer el tamaño de la tragedia y a medida que leía se le fue torciendo el ánimo, al imaginar las miles de cruces del inmenso cementerio, los millares de nombres femeninos que sucumbieron a la orgía de sangre y lágrimas y siguió leyendo sin pestañear durante toda la noche y durante todas las noches de todos los días siguientes para descubrir un solo resquicio, una única grieta por la que colar un poco de amor entre tanta desolación.
Después de tanto horror se quedó muda, sin una sola palabra que pronunciar ni que escribir. Se quedó a solas con las cifras y los nombres, con la evidencia demoledora de los ríos de lágrimas, con la soledad que produce la impunidad, a sabiendas de que cuando una sociedad se autodestruye, puede terminar desapareciendo.

En algún momento indeterminado de la noche escribió con la vista turbia por el llanto: “Ciudad Juárez, Tijuana, ciudades fronterizas en las orillas de la muerte os ofrezco mis pobres palabras. Palabras para cambiar el futuro y el pensamiento, para que la violencia se gire sobre sí misma, se reabsorba y desaparezca en un futuro alcanzable. Ofrezco mi apoyo a las familias, aunque sea imposible ponerse en el centro mismo del dolor, aunque no se pueda borrar la insoportable lista de muertos hombres, de muertos mujeres, mis mujeres de Ciudad Juárez, mis tiernas niñas de Ciudad Juárez.

Permitid que os amemos desde cualquier parte del mundo por vuestra tragedia”
Publicado por escritoresporciudadjuarez@hotmail.com en 10:42

Tomado de http://poemasporciudadjuarez.blogspot.com/2012/08/ascension-badiola-bilbao.html
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