miércoles, octubre 22, 2008

"Nuestros aborígenes": ¿indígenas o terroristas?

César Rodríguez Garavito 20 octubre 2008 - 9:18pm


Por: Elespectador. com


ESTA VEZ, LOS INDÍGENAS NO MARcharon en vano. Aún no han conseguido que el Gobierno les entregue las tierras prometidas hace casi 20 años. Pero sí han logrado que sectores exasperados de las élites pelen el cobre y digan con candidez lo que piensan sobre el tema.
Comencemos por lo que piensan influyentes sectores sociales. Para ello, nada mejor que la columna dominguera de María Isabel Rueda. Hay que leerlo para creerlo.

La conocida periodista nos dice que no se aguanta "la defensa a ultranza que hacemos desde la civilización para impedir, con la disculpa de preservar intocables las raíces étnicas, sociales y culturales de nuestros aborígenes, que superen sus más puros niveles de atraso y así continúen saciando nuestras ilusiones paisajísticas" .¿Dijo "nuestros aborígenes"? Así es. ¿Y quiénes somos "nosotros"? Imagino que la gente "bien", porque en el mundo de la "civilización" también hay mucho "indio". ¿Y desde cuándo "ellos" son "nuestros"? Eso sí lo sabemos: desde hace siglos, cuando matamos a sus ancestros y les quitamos sus tierras sin presentar las disculpas que ahora les exige el presidente Uribe.

Lo cual nos lleva a la pelada de cobre del Gobierno. Primero salió el Presidente con la estrategia —trillada pero no por ello menos injusta y peligrosa— de dibujar la sombra del terrorismo guerrillero tras las marchas genuinas de los indígenas. Detrás vino el Ministro de Agricultura, con la batería de cifras sobre las tierras de los pueblos indígenas.

Lo que no han dicho es que el mismo pueblo nasa que hoy marcha por la Panamericana se inventó la Guardia Indígena para detener el avance de las Farc y los demás violentos en sus territorios. Ni que por ello les han matado a sus líderes y les han dado varios premios de paz.

Tampoco se mencionan las cifras inconvenientes. Según el Censo de 2005, los indígenas sufren el desplazamiento forzoso con mucha más frecuencia que la población "civilizada" del país: mientras que el 10,3% de ellos ha sido desplazado, el promedio nacional es 3,8%. Para no hablar del hambre, que es casi tres veces más alta entre los indígenas que entre los blancos y mestizos. O de la miseria, en la que se encuentra el 28% de la población indígena, comparada con el 19% de los "civilizados" .

Se guarda silencio también sobre las zancadillas que el Gobierno ha puesto a los derechos indígenas. Hace apenas un mes, Colombia se abstuvo de firmar en la ONU la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas que fue suscrita por 143 países de todo el mundo. Y el Gobierno sigue sin expedir una ley que cumpla su obligación internacional de consultar con los pueblos indígenas las decisiones que los afecten. En lugar de obedecer la jurisprudencia de la Corte Constitucional, que tumbó la ley forestal por esta razón, el Gobierno sigue expidiendo normas inconsultas que pueden correr la misma suerte, como el Estatuto Rural.

Así que el asunto es mucho más complejo que el dilema clásico entre civilización y barbarie, o entre orden y amenaza terrorista. El uso de la violencia como forma de protesta es inaceptable y los indígenas son los primeros interesados en pasar del bloqueo a las marchas pacíficas, como lo han anunciado. Pero el Gobierno no se ayuda tampoco. ¿Qué pensaran los demócratas en Washington cuando ven al Ministro de Protección Social flanqueado por los directores de la Policía y el DAS y anunciando que todos los paros y protestas son parte de un complot de fuerzas oscuras?


*Profesor Universidad de los Andes y miembro fundador de

Dejusticia (http://www.dejusticia.org/ [1]).

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