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viernes, marzo 02, 2012

Cali, Colombia, Marcha 8 de marzo


Querid@s:

Estamos preparando una marcha para el 8 de marzo. Hay algunas programaciones institucionales que convocan a algunas y a otras no. En cualquiera de los dos casos, queremos celebrar la existencia de pasos, voces, porpuestas y consignas femisnitas que no circulan por los cauces institucionales pero sí por nuestros cuerpos, nuestros sueños, nuestras prácticas, nuestras relaciones.

 Queremos seguir evidenciando que es un motivo de orgullo y de celebración nuestro camino, en medio de tanta desgracia patriarcal.

La propuesta es una Marcha de bicicletas y escobas, una marcha de luces, cantos, bailes, tambores, disfraces, desafíos y provocaciones. No tenemos ni cita ni recorrido establecido. El combo organizador del Putiplantón se reunirá hoy 2 de marzo en al Tertulia a las 4 pm a avanzar en esto.

El domingo 4 de marzo hay un taller de bicicletas en Jovita a las 3 pm así que quienes quieran sumar su pedaleo feminista en la marcha llegarán, así como otras que manejamos mejor la escoba a engalanar nuestras escobas, a inventarnos consignas a reciclar otras, a diseñar trapos, toques de tambor, disfraces, etc.

 La idea es que como es de noche, desfilemos desde y hacia donde está la gente en esas horas en los paraderos, en los parques, etc. Anímense, Nos vemos en la preparación o el 8 con nuestras consignas y nuestra chispa adelantada. jijijij

Normalú
Bruja cauti-activadora




jueves, octubre 23, 2008

La minga y los disparos

Reinaldo Spitaletta 20 octubre 2008 - 8:54pm


Por: Elespectador. com


QUÉ COINCIDENCIA. SUCEDE DESDE hace seis años que si uno no está de acuerdo con el "señor de los caballos" —o con sus políticas antipopulares— entonces pasa a la fila de los "terroristas" , de los "guerrilleros en traje de civil", o, ahora, acercándose el Halloween, a la de los "comunistas disfrazados" . ¡Ah!, y si de pronto vos sos de los que apoyás a los trabajadores, tan golpeados —qué coincidencia— en los últimos seis años, ahí sí te convierten en enemigo de la democracia y su seguridad.


Lo mismo te puede pasar si estás del lado de la minga de resistencia indígena, que, como todo lo que tenga que ver con la protesta popular, según el Gobierno, está infiltrado por las Farc. Desde hace rato se sataniza la repulsa de los obreros e, incluso, las manifestaciones estudiantiles. De los corteros de caña del Valle del Cauca, que mantienen una huelga en procura de la dignidad y mejores condiciones de trabajo, se dice que están aupados por guerrilleros o por extranjeros. No son huelgas reivindicativas —advierte la oficialidad— sino movimientos para desestabilizar el Gobierno.

Es muy fácil para el régimen, y, además es de su esencia, criminalizar las protestas, macartizar a los sindicalistas, reprimir las luchas sociales y vedar el legítimo derecho a la huelga.
Y más aún, si cuenta con la "desinformació n" o, de otro modo, la parcialización de algunos medios de comunicación (?) que más que periodismo, hacen propaganda.

Así a una muy "civilizada" columnista le parezca insoportable el tema indígena, me parece que es conveniente, a efectos de contextualizar, referirse a la minga y a las causas que provocaron la resistencia y la movilización, asunto que no han hecho ciertos noticiarios de canales privados. Y uno de ellos ni siquiera ha enterado a sus televidentes de que hay una huelga de corteros de caña. ¿Por qué será?

La movilización de los indígenas obedece a los asesinatos que contra sus comunidades ha cometido el paramilitarismo y ante los incumplimientos de asistencia social prometida por el Gobierno. Según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), se trata de una campaña de exterminio, que registra 1.240 muertes desde 2002. En los territorios indígenas tanto las transnacionales, como los narcotraficantes y grupos ilegales armados, aspiran a ejercer su control, o para el contrabando, o para siembra de palma o para otros proyectos.

Ante las reclamaciones de los indígenas, de respeto a sus tierras y a sus vidas, la respuesta ha sido a punta de tanquetas, gases, disparos y acusaciones de infiltración armada. Una columnista oficiosa los acusa de no cumplir la Constitución y las leyes, cuando, en rigor, lo que exigen es que éstas se cumplan. Porque, de acuerdo con la ONIC, durante la presidencia de Uribe se ha aumentado el riesgo de extinción de los indígenas.Lo que denominan como "terrorista" de parte de los indígenas es más bien un asunto de sentido de pertenencia y dignidad. Porque, además, sus protestas se extienden contra el TLC y por la derogación del Estatuto de Desarrollo Rural, que permite legalizar la usurpación de tierras. Pero ante las reclamaciones, qué coincidencia, se les sabotearon sus páginas de internet y se cortó la electricidad a sus emisoras. Pese a las intentonas de bloqueo, ellos insisten en decir: "Que el estado de conmoción interior no apague la voz de los pueblos y el grito de la Madre Tierra".

La minga de resistencia también se da, entre otras cosas, porque hay 450.000 indígenas sin tierra, por los 4 millones de desplazados internos y porque seis millones de hectáreas de las mejores tierras del país son de "narco-político- paramilitares" .

Qué coincidencia. ¿Por qué estarán eliminando a los indígenas?


Dirección web fuente:http://www.elespect ador.com/ columna85088- minga-y-los- disparos
COPYRIGHT © 2008 www.elespectador. com

miércoles, octubre 22, 2008

"Nuestros aborígenes": ¿indígenas o terroristas?

César Rodríguez Garavito 20 octubre 2008 - 9:18pm


Por: Elespectador. com


ESTA VEZ, LOS INDÍGENAS NO MARcharon en vano. Aún no han conseguido que el Gobierno les entregue las tierras prometidas hace casi 20 años. Pero sí han logrado que sectores exasperados de las élites pelen el cobre y digan con candidez lo que piensan sobre el tema.
Comencemos por lo que piensan influyentes sectores sociales. Para ello, nada mejor que la columna dominguera de María Isabel Rueda. Hay que leerlo para creerlo.

La conocida periodista nos dice que no se aguanta "la defensa a ultranza que hacemos desde la civilización para impedir, con la disculpa de preservar intocables las raíces étnicas, sociales y culturales de nuestros aborígenes, que superen sus más puros niveles de atraso y así continúen saciando nuestras ilusiones paisajísticas" .¿Dijo "nuestros aborígenes"? Así es. ¿Y quiénes somos "nosotros"? Imagino que la gente "bien", porque en el mundo de la "civilización" también hay mucho "indio". ¿Y desde cuándo "ellos" son "nuestros"? Eso sí lo sabemos: desde hace siglos, cuando matamos a sus ancestros y les quitamos sus tierras sin presentar las disculpas que ahora les exige el presidente Uribe.

Lo cual nos lleva a la pelada de cobre del Gobierno. Primero salió el Presidente con la estrategia —trillada pero no por ello menos injusta y peligrosa— de dibujar la sombra del terrorismo guerrillero tras las marchas genuinas de los indígenas. Detrás vino el Ministro de Agricultura, con la batería de cifras sobre las tierras de los pueblos indígenas.

Lo que no han dicho es que el mismo pueblo nasa que hoy marcha por la Panamericana se inventó la Guardia Indígena para detener el avance de las Farc y los demás violentos en sus territorios. Ni que por ello les han matado a sus líderes y les han dado varios premios de paz.

Tampoco se mencionan las cifras inconvenientes. Según el Censo de 2005, los indígenas sufren el desplazamiento forzoso con mucha más frecuencia que la población "civilizada" del país: mientras que el 10,3% de ellos ha sido desplazado, el promedio nacional es 3,8%. Para no hablar del hambre, que es casi tres veces más alta entre los indígenas que entre los blancos y mestizos. O de la miseria, en la que se encuentra el 28% de la población indígena, comparada con el 19% de los "civilizados" .

Se guarda silencio también sobre las zancadillas que el Gobierno ha puesto a los derechos indígenas. Hace apenas un mes, Colombia se abstuvo de firmar en la ONU la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas que fue suscrita por 143 países de todo el mundo. Y el Gobierno sigue sin expedir una ley que cumpla su obligación internacional de consultar con los pueblos indígenas las decisiones que los afecten. En lugar de obedecer la jurisprudencia de la Corte Constitucional, que tumbó la ley forestal por esta razón, el Gobierno sigue expidiendo normas inconsultas que pueden correr la misma suerte, como el Estatuto Rural.

Así que el asunto es mucho más complejo que el dilema clásico entre civilización y barbarie, o entre orden y amenaza terrorista. El uso de la violencia como forma de protesta es inaceptable y los indígenas son los primeros interesados en pasar del bloqueo a las marchas pacíficas, como lo han anunciado. Pero el Gobierno no se ayuda tampoco. ¿Qué pensaran los demócratas en Washington cuando ven al Ministro de Protección Social flanqueado por los directores de la Policía y el DAS y anunciando que todos los paros y protestas son parte de un complot de fuerzas oscuras?


*Profesor Universidad de los Andes y miembro fundador de

Dejusticia (http://www.dejusticia.org/ [1]).