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miércoles, julio 23, 2008
campaña:
territorios seguros para las mujeres
las mujeres cuidándonos entre nosotras
y una ciudad que cuida a sus mujeres
Actualización mujeres. Colombia agosto 2008. política. género.
sábado, julio 19, 2008
Cartas para no perder la esperanza. Por Gloria Cuartas
Por: Gloria Cuartas
Querida Ingrid, necesito escribirte estas líneas que sé, llegarán a tus manos. Necesito hacerlo y alegrarme contigo y con la libertad, alegrarnos con la buena noticia de sentirte entre los tuyos. Escribo porque las palabras en las noches, en el día, se entrecruzan, ellas se preguntan y se responden, ellas aun no saben como hacer público el relato de lo que tenemos para contarte, por ahora, sólo queremos acércanos a la mujer en la que confiamos regresaría con la esperanza de un nuevo camino para la paz .
Hago parte de un grupo de mujeres que nos llamamos las POLAS, integrantes del POLO, y de las mujeres que durante años esperamos tu regreso. Siempre intentamos acompañar los caminos que aunque escarpados, tu madre abría sin cesar aún a pesar de los grandes obstáculos que se cernían para impedir que regresaras. Yolanda, y muchas otras mujeres por casi 10 años no dudaron en levantar su voz en el desierto, aun en medio de la más enérgica oposición en un país donde nombrar la palabra 'Acuerdo Humanitario' era un absurdo. Tu madre, con su trabajo constante, su coraje, su fuerza inquebrantable, su palabra clara y certera y sin temor para exigir garantías para tu vida se convirtió en un ejemplo para todas nosotras que creemos que sólo la forma civilizada del dialogó, de los acuerdos es la única salida posible para alcanzar la paz.
Querida Ingrid, Yolanda tu mamá, nos enseño el valor de la espera, el valor de la palabra. Supo de soledades en medio del total abandono del Estado, en medio de las oscuras indiferencias de amplios sectores del poder político, religioso, económico cultural y social del país. Tu madre, acompasada por tu hermana, tu hija, tu hijo, supo que la solidaridad internacional era el camino para que el tema no quedara condenado a la política militar que Colombia se empeña en continuar para tratar los problemas relacionados con el conflicto armado. Ellas recurrieron a la Francia de las mil trescientas ciudades que te acogieron y exigieron tu liberad, que mantuvieron siempre tu imagen para que se recordará que estabas presente y que todos estaban pendientes de ti y contigo de la suerte de miles de personas sometidas al sufrimiento. Yolanda también confió en la solidaridad de la hermanas Venezuela, Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador, Cuba, en fin ella recorrió la América Grande sin descanso, ella nos volvió a enseñar que las mujeres no dan espera al amanecer para salir en busca de la libertad, su fortaleza, su templanza, su coraje, la sinceridad, la resistencia ante los 'halagos del poder' y su empeño porque se garantizara la dignidad de todas las personas privadas de la libertad por causa del conflicto fueron su guía.
Ella, cobijó a muchas mujeres que arriesgándolo todo nombraban la vida, la paz, la libertad, los Acuerdos humanitarios, y que clamábamos y aun en presente, a gritos 'no a los rescates a sangre y fuego…' Muchas de estas mujeres, madres, esposas, amigas, hijas, hermanas, siguen clamando por la libertad, sin riesgos, caminan por el derecho al retorno, por el derecho al amor, por el derecho a la libertad, por el derecho a la paz. La vimos a ella, Yolanda en mil rutas con Piedad Córdoba, una mañana en Caracas, después su imagen en alguna parte del planeta, donde grupos solidarios, amigos, mujeres, las recibían como emisarias de la esperanza, emisarias de la alegría, eran las portavoces de las buenas nuevas... Yolanda con su rostro y mirada siempre erguida nos decía 'Todo es posible aun en medio de la soledad', ¡ella esta viva!. Estas dos mujeres no descansaron un solo día buscando el dialogo, la comunicación, Piedad y el Presidente Chávez nos hicieron llorar de alegría cuando privilegiando la palabra, la confianza, la verdad, asumieron la difícil tarea de la traer a la libertada a personas que la habían perdido y que parecía no importarle a la sociedad colombiana.
Cuantas veces ellas, Marleny Orjuela, Ángela y tantas otras mujeres que señalaron la ruta femenina de la 'cartografía de la esperanza', nos entregaron a otras mujeres la inevitable tarea de no dejarlas solas. Yolanda nos dio tu palabra, cuando tú no podías hablar, ella confiaba en tu regreso, siempre lo decía y no desfallecía como cuando en las noches del secuestro se dirigía a ti para contarte los caminos recorridos, las esperanzas y las solidaridades. Tu hija, tu hijo vivieron la adolescencia luchando por tu libertad y ellos impidieron que miles de jóvenes heredaran odios, sus palabras fueron consuelo en épocas donde se sustenta el poder en odios, injusticias, corrupción, deslealtad y a nosotras nos dieron valor para seguir envejeciendo orgullosas de trabajar por la paz.
Quiero contarte que tu imagen ¡una foto de icopor! era casi real para nosotras, era nuestra compañía en las marchas, tu madre siempre no la confiaba y ella siempre iba con nosotras y caminaba, María Eugenia una de nuestras amigas, se pedía el derecho de llevarla hasta el final de la marcha. Después la recogíamos, te invitábamos a quedarte en casa después de largas horas de marcha, en casa se sentía tu energía, tu fuerza, sentíamos que estabas viva… al otro día en la mañana, la llevamos a casa de Yolanda, ella su rostro y tu rostro, nos daban fuerza para continuar extiendo el acuerdo humanitario. Vimos a Juan Carlos Lecomte durante estos años, exigiendo tu libertad, él y el Profesor Moncayo solo eran los dos hombres que convocaban a jóvenes y miles de personas a rodear la vida, la paz.
Sabes Ingrid, nosotras las mujeres te seguimos esperando, un día estarás con nosotras aquí, en Colombia y juntas muchas mujeres podremos contarnos mutuamente los dolores de la guerra, te escucharemos, te acompañaremos. Queremos que sepas que miles de mujeres portadoras de todos los dolores te esperan, mujeres que han visto sus dolor convertido en potencia política, tu puedes ayudarnos a seguir levantando la voz por la vida, por la paz, por la justicia, por la independencia a la justicia, por el derecho que tenemos las mujeres a parar esta guerra y buscar desde el dialogo caminos que nos permitan una paz no de vencidos, ni derrotados. Necesitamos una paz con justicia social, tu voz puede ser puerto seguro para atraer apuestas por la vida y que Colombia pueda vivir asumiendo su realidad transformándola. Las mujeres tenemos mil y una soledad para contarte: Las mujeres desplazadas, las mujeres que siguen esperando al lado de los ríos que el cuerpo de sus seres queridos desaparecidos forzosamente, no se queden sumergido en el abismo de la indiferencia, de la impunidad. Las mujeres violadas que casi no pueden ya ni hablar, las niñas y los niños, las mujeres sin derecho a la salud y al trabajo, a la educación porque la guerra se lleva los recursos de la vida. Las mujeres que tampoco han podido saber crecer con el amor de sus seres queridos, las mujeres y sus hijos e hijas en las cárceles, queremos decirte que es inaceptable la retención de civiles, tu sufrimiento y el de miles de mujeres lo confirma, sus vidas y las de sus familias nunca serán las mismas. Las madres, mujeres, de todos los soldados, de todos los ejércitos esperan a sus hijos, a sus hijas. Las mujeres políticas que por pensar distinto vivimos el acoso político y las amenazas de muerte son nuestro diario vivir todas nosotras te necesitamos.
Queremos decirte que mujeres de la cultura, religiosas, activistas por la paz, pacifistas, defensoras de derechos humanos, académicas, trabajadoras, no dudaron nunca, aun sabiéndose minorías en medio de las voces que convocan la guerra de seguir sonriéndole y confiando en la salida de paz con justicia para Colombia. Mujeres indígenas, afro, campesinas, rom, desde el campo y la ciudad se les impone nombrar, acoger la palabra paz, esa que significa sepulcro, silencio, terror, impunidad. Nosotras las Polas, queremos contarte que la operación 'jaque' nos dio mucho miedo. Porque no fue eso que Anastasia te escribía en su poema 'Por un golpe de Suerte, por un golpe de magia, o un golpe de Dios, en tres años o 3 días, estarás de vuelta con nosotros'.
Fue un golpe de guerra. Se privilegia la mentira, el engaño, la utilización de símbolos que en el imaginario colectivo son usados exclusivamente en situaciones guerra y tensión para salvar vidas, pero en este episodio se usaron para someter al contrario arriesgando la vida. En ese escenario, se privilegia la alianza de 'poderes' que rompen soberanías. Se escucha con fuerza que sectores de Israel, de Estados Unidos, en fin, no sabemos que tanto mas existe alrededor de esta 'operación' un día seguramente la verdad se sabrá. Es una situación compleja ALEGRIA por tu regreso y MIEDO por los que quedan, por el presente incierto. Se que es difícil explicarlo y mas difícil pronunciarlo en un país como Colombia, que hoy tiene un acumulado de ilegitimidad y corrupción que imposibilita éticamente dar lecciones de moral, pero las da.
Releo tu carta del 24 de octubre del 2007 desde el cautiverio y siento que tu nos puedes ayudar a no perder la esperanza: 'Cuando seamos incondicionales ante la defensa de la vida y de la libertad de los nuestros, es decir, cuando seamos menos individualistas y mas solidarios, menos indiferentes y mas comprometidos, menos intolerantes y mas compasivos, entonces ese día seremos la nación grande que todos quisiéramos que fuéramos. Esa grandeza esta ahí dormidita en los corazones. Pero los Corazones se han endurecido y pesan tanto que no permiten sentimientos elevados'. Ingrid descansa, abraza a la gente que amas. Te queremos aquí junto a nosotras trabajando por el Acuerdo Humanitario, por relaciones Internacionales que apuesten a la paz, a la libertad, a la Democracia. Me gustaría que en tu corazón guardes el nombre de Apartadó, de San José de Apartadó, un nombre como el de muchos lugares de Colombia que guarda la esperanza de poder vivir, cuidar su territorio y saber un día, que paso con más de 1.200 personas asesinadas. Queremos toda la verdad de la operación retorno, Orión. Sabes, avanza después de muchas presiones internacionales una investigación que vincula al ejército con los paramilitares que siguen insistiendo en disparar muchos tiros y destruir la comunidad de paz, en muchos lugares de Colombia sigue el paramilitarismo imponiendo su plan de 'desarrollo'. Ingrid, no renunciamos al derecho a la paz con justicia social, que las guerrillas y todos los ejércitos sepan que las atrocidades de la guerra tienen que parar. El 20 de julio será para nosotras otro día de las mujeres por el derecho a la libertad, por el derecho al Acuerdo Humanitario, por el derecho a señales humanitarias.
Gloria Cuartas
Colectivo de Mujeres la Pola.
sábado, junio 28, 2008
Lanzamiento de la pagina aullemos mujeres nuestras voces contra la guerra. Un texto de Normalú
Ya hay fotos en la página.
Asómense y opinen.
Un abrazo, Norma Lucía Bermúdez
Actualidad. mujeres. colombia.
lunes, marzo 17, 2008
miércoles, enero 16, 2008
La soledad femenina y la redimensión del amor
Tomado de Incidencia Democrática, I.DEM ------------------------------------------------------------------------ Correo electrónico: i.dem@i-dem.org • http://www.i-dem.org |
| Los documentos podrán ser reproducidos o citados, total o parcialmente, haciendo referencia a las fuentes y créditos. |
Por Teresa Díaz Canals
*Teresa Días Canals (1957) es Doctora en Ciencias Filosóficas y miembro de
de
"Yo no concibo a quien no tiene necesidad
necesidad de nada pueda amar algo y no
concibo que quien no ame nada pueda ser feliz"
Jean Jacques Rousseau Emilio
La soledad como un tormento
Confieso que después de los trágicos acontecimientos del World Trade Center, dudé de la significación que pudieran tener estas ideas. Ante la posibilidad de un final volatilizador ya nada tendría sentido. Asistimos impotentes a una incomunicación cada vez más frecuente vestida de racismo, intolerancia e insolidaridad. Gracias al espíritu utópico que siempre ha acompañado a muchos seres humanos es que decidí terminar el trabajo, tal vez influenciada por las palabras martianas: "...cuando se serene este mar, puede asegurarse que las estrellas quedarán más cerca de la tierra". Entonces pensé que el tema de la soledad en general, de alguna manera está vinculado a los grandes desafíos globales. Tratar, pues, la soledad femenina es adentrarnos en uno de los tantos vericuetos del gran problema. Es posible que sirvan estas reflexiones para cuando se serene el mar.
A todo lo anterior agregaría, amén de circunstancias externas, el hecho de la traición de la propia escritura, ella nunca logra aprisionar enteramente todo lo que intentamos expresar. No obstante, a pesar de los inconvenientes, retomo un tema quizá intrascendente para algunos, cotidiano, solo como pretexto. Siempre con el fin de que ustedes también participen en su creación, pues tan autor es el que escribe como el que escucha o lee. Tengo la certeza de que el asunto abordado constituye una de las posibilidades infinitas. Lo imposible, cuando actúa sobre lo posible engendra un posible en lo infinito.[1]
La paradoja de cualquier ser humano es que -a pesar de constituir un ser intrínsicamente social- de alguna manera se siente invadido por el sentimiento de soledad, al menos en algún momento de su vida.
Cuando hablamos de ese sentimiento no se trata de una situación objetiva de verse privado de compañía externa, nos referimos a una sensación interna, a la sensación de estar solos sean cuales fueren las circunstancias, de sentirse solo(a) incluso cuando se está rodeado de personas. Sin embargo, existen considerables diferencias individuales en la manera en que se experimenta la soledad.[2] En la tragedia "Edipo en colono" Sófocles pone en boca de Creonte las siguientes palabras: a mí la soledad... me hace débil.[3]
Soledad de gente sin pareja como sentimiento excesivo, hasta vergonzoso, de personas para las cuales da la sensación que el día es más largo que para los demás, porque son vacíos y los momentos van aumentando sin llegar a dividirse posteriormente entre los hijos. También está la idea de P. Valery: Cuando estamos solos estamos siempre en mala compañía.
Llega hasta nuestros días la imagen de una mujer cabeza de familia como sinónimo de desgracia, de pobreza, episodio de una vida poco deseable. Es bastante difícil -a estas alturas- concebir que una persona debido a su nacimiento tenga necesariamente que estar atada a un destino y a determinadas tareas, sean deseables o no, aunque estamos conscientes de que ese es el caso de muchos seres humanos todavía.
En "Martes con mi viejo profesor. Una lección de la vida, de la muerte y del amor" Mitch Albon, el autor, relata la concepción de su maestro sobre el matrimonio:
"...Tener una persona amada es muy importante. Te das cuenta de eso sobre todo cuando estás pasando una época como yo, cuando no estás muy bien. Los amigos son estupendos, pero los amigos no van a estar aquí por la noche cuando estás tosiendo y no puedes dormir y alguien tiene que pasarse la noche en vela a tu lado, animarte, serte útil"[4]
Lo que pasa es que cuando generalmente estos momentos difíciles pasan, hay un sedimento sentimental (o debe haber) en esta ayuda que se otorga la pareja. Recuerdo que hace un tiempo tocó a mi puerta un antiguo compañero de estudios. El motivo de la visita era preguntar por una amiga común, pues él se había separado de su esposa y "necesitaba una mujer que lo atendiera", según me expresó. Al responder que mi amiga seguía casada y muy feliz en ese sentido, me preguntó: ¿Y tú? Es decir, a falta de pan, casabe. Daba lo mismo una que otra. Operación semejante a comprarse un par de zapatos, si no tiene unos, entonces recurre a otros. Asimismo, un dominicano expresó: "Si a mí me hubiera gustado fregar, no me hubiera casado"[5] Todo muy pragmático, demasiado utilitario, excesivamente calculador. García Márquez hubiera preguntado: ¿Y donde está el susto del amor?
El maniqueísmo está reflejado en la sociedad o al menos en la lectura que hacemos de ella. El bien y el mal lo encontramos constantemente en cualquier parte. Tomando en cuenta que no siempre podemos delimitar de forma drástica lo que es bueno y malo en términos absolutos, muchas veces no concientizamos que hay ciertos fragmentos de la realidad un tanto irracionales, un tanto irrepresentables, un tanto ambiguos.
Tal vez esta idea se pueda expresar mejor parafraseando a un poeta: Oh soledad! Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque me muero.
El patrón cultural concebido por la especie humana respecto a la conjunción sexual lleva implícito la idea de complementariedad. Necesitamos al otro para poder ser, imagen que perseguimos atormentados por el afán de restitución de la completud perdida, de la totalidad.[6]
Recientemente
Esta reflexión también la incorporé al espíritu que marca mi trabajo, pues ella me dio tranquilidad para ser herética o disconforme con una mentalidad criolla que reproduce estereotipos y costumbres condenadas por el devenir de la sociedad.
¿Por qué tenemos que aceptar que una mujer "sola" sea un ser incompleto, anormal, infeliz, pobrecita? En muchas ocasiones, las propias mujeres buscan desesperadamente y a cualquier precio la completud, para no sentirse calificadas y autocalificadas peyorativamente. En una novela de Marcela Serrano se expresa: Lo que sí sabía era el terror de quedarme sin él. Terror, terror. Prefería cualquier humillación a que me abandonara. Es que sencillamente ya no podía existir al margen de él.[9]
La cuestión radica en que socialmente una mujer "sola" no está legitimada, la misma cultura patriarcal formó un pensamiento general que se transmite de generación en generación. Lo patriarcal implica la deslegitimación a existir independiente, a ser de la mujer.
En una sección del periódico Juventud Rebelde: "Tres del Domingo", dedicada a brindar noticias curiosas, anécdotas interesantes y a veces ridículas, salió publicada recientemente una noticia acerca de una mujer sola, con el título Por cuenta propia:
"Una dama dominicana de treinta y cinco años, dispuesta a recuperar lo perdido, publicó un anuncio en un espacio de carácter personal de un periódico local para contratar... un embarazo. Según la nota, la mujer en cuestión aseguraba: "Recientemente enterré a mi madre, estoy sola en el mundo y siento un vacío muy grande en el alma, no tengo una pareja pero más que nada en el mundo quisiera tener un hijo que me dé una razón para seguir viviendo", y a continuación venía el colofón del llamado: "Pagaré por el servicio"[10]
No veo algo que pueda promover una sonrisa siquiera en dicha noticia, ¿qué tiene de gancho periodístico que un ser humano esté tratando de luchar contra su propia soledad?
El hecho de ser un obrero no significa que el mismo tenga conciencia automáticamente de su clase, el hecho de ser un negro no significa tener conciencia de su condición de raza, el hecho de ser mujer no significa tener conciencia de ser mujer. De lo que se trata es de leer e interpretar el mundo con ojos de mujer.
Simone de Beauvoir comentó en una ocasión la cantidad de veces que le preguntaron si no pensaba ser madre y si no se sentía mal por no procrear. Sin embargo, esa misma pregunta jamás se la hicieron a Sartre. Esta escritora francesa admiraba el silencio como modo de reflejar la desesperación humana. Decidió esgrimir su palabra para que fuera escuchada. Combinó la biblioteca con cafetines y garitos buscando universalidad, además, nunca pretendió ser un espíritu puro. ¿Cómo fue la pareja que Beauvoir toleró? La postura moral concebida fue la de vivir con su pareja en casas separadas, obras separadas. Relación regulada a través de una especial soledad con el espíritu de proteger la libertad individual. Así llegó a ser filósofa, ensayista, novelista y además mujer, no poniendo en entredicho a lo masculino.
En un trabajo acerca de cincuenta y dos mujeres que se negaron a parir todas manifestaron sentirse estigmatizadas por esta impopular decisión. El estereotipo negativo de una mujer que rechace tener descendencia incluía rasgos desfavorables como los de ser egoísta, inmoral, inmadura, no feliz.[11]
¿Por qué una mujer no tiene derecho a sentirse excepcionada con relación a los demás? No me refiero de ninguna manera a la soledad entendida como incomunicación, digamos, tomando una idea lezamiana, qué mejor sensación que un diálogo para no sentirnos invadidos por la fragmentaria vulgaridad de las cosas que comemos.[12]
En los siglos XVIII y XIX se perfila con intensidad lo que Michel Foucault llamó la sociedad confesante. El discurso sobre el sexo hasta nuestros días es una dimensión que hasta cierto punto protege la supuesta legitimidad de los matrimonios. Si por cualquier razón la mujer no vive de acuerdo a los parámetros sociales establecidos, corre el riesgo de no permitírsele el placer de tocar el piano a las 3:00 de la mañana. Lo más probable es que caiga bajo las redes del demonio de un laberinto menor. Porque rebelarse contra cientos de años de un pensamiento "normal" implica sufrimiento y porque ello además es sujeto actuante de esa mentalidad encasillada que busca la otra mitad muchas veces escondida en la sombra.
La socióloga Jessie Bernard, quien escribió The Future of Marriage (1982) desconstruyó en su libro la institución del matrimonio. Destaca cómo culturalmente el matrimonio es idealizado como el destino y la fuente de realización de las mujeres. No me inclino a creer, por la situación económica en Cuba, que una mujer no casada no sufra de stress (habría que analizar las circunstancias individuales y ver las alternativas de vida de cada una). No obstante, son interesantes los datos que ofrecen los sociólogos en EEUU al medir el stress humano: mujeres casadas y hombres no casados se destacan por un alto indicador de stress (palpitaciones del corazón, mareos, dolores de cabeza, pesadillas, insomnio, temor a las crisis nerviosas); las mujeres no casadas y hombres casados puntuaban bajo en los indicadores de stress.[13] Además de ello, es necesario tener en cuenta el nivel de aceptación de una cultura que empobrece e infravalora la posición independiente de la mujer y, por tanto, disminuye su autoestima al encontrarse sola, lo que generaría también un stress de otro tipo al de la mujer casada.
Uno de los cánones morales por los que se rige todavía la sociedad cubana es el otorgamiento de estima a las personas sobre la base de la evidencia. Así como un joven para demostrar su hombría muchas veces tiene que exhibirse con una mujer o tomar ron, la mujer necesita legitimarse socialmente mostrando su pareja. Constituye una especie de representación teatral, donde el espectador no quiere que caiga el telón y, por lo tanto, "volver a la realidad", mediante esa especie de simulacro inconsciente se mantiene levantado el telón y "transportado a otro mundo".
Una transgresora decimonónica, Gertrudis Gómez de Avellaneda expresó: "Solo veo deshonra donde hay mentira y codicia" Doña Tula, quien fue mucha mujer, calumniada por interpretaciones prejuiciosas, malos entendidos, ruindad moral de algunos, limitada visión de otros, siguió tal vez el imperativo pindárico: "Llega a ser el que eres" al considerar como único deber la fidelidad a ella misma. Sin embargo, ver claro en lo oscuro significa no dañarse jamás, todo aquel que vea oscuro en lo claro, nunca llegará a tener misterio sexual, haga lo que haga.[14]
La certeza de otras soledades
La preocupación generalizada por la completud perdida parece diseminarse en el caso de la mujer en lo más importante. Es que esto de la soledad también es una elección o no elección e incluso una imposibilidad de elección, por diversas causas. Es una cuestión que se inserta en el respeto al otro a pesar de todo. Pero en Cuba obviamos en ocasiones otras situaciones que nos dejan entrever otro tipo de soledades:
La soledad geográfica de la insularidad que nos hace cautivos de las rocas y del mar. La monotonía del tiempo isleño, la futilidad de la vida cotidiana constreñida por el agua, donde la sal - como a los metales - va borrando los perfiles.
La soledad de los engañados y estafados. Corrupción larvaria como estrategia de sobrevivencia donde lo mismo te adulteran la cerveza que te vas a tomar, que te venden un Café Cubita imaginario o un queso con arena. Maltrato cotidiano desmedido, provocador de una especie de insilio a la manera de Julián del Casal.[15] Muchas son las formas enajenantes que utilizamos algunos cubanos, que requerirían de una investigación sociológica. Cito una que es la de volar lejos de los demás, tal vez porque sentir que una está en la realidad es convertirse en un náufrago que está esperando en una Isla perdida la gran ola que te lleve a algún lugar de pertenencia. Lo mejor se convierte entonces en un "sueño eterno" que no es más que pasarse la vida soñando la realidad.
La soledad de la ausencia, que es la de la emigración y, por tanto, la soledad del retrato que te recuerda día a día seres que posiblemente ya no son. Esa soledad de los que no acaban de encontrar su lugar en el mundo. De un correo anónimo con título Forjando el puente tomé unas reflexiones de una cubana emigrada:
"Cuarenta años más tarde sigo sin pertenecer... Tanto cuando visito a Cuba como cuando visito a Miami, sé que estoy de "visita" en un planeta que no es el mío y el mío tiene que estar en una galaxia desconocida. Aunque en Cuba me siento mucho más cómoda que en Miami, allá como acá soy "extranjera". Invariablemente me siento "apartada" y "fuera de serie" cuando tengo contacto con gente que tiene en común con su agrupación inmediata continuidad de creencias y vivencias a las cuales yo no pertenezco. Y para recalcar la cosa, en Cuba demasiada gente me asocia con la "gusanería de Miami" y en Miami muchos me califican como "comunista" por tener criterios que no encajan con el dogma extremo que destaca a esa comunidad".
La soledad del dinero.
Como consecuencia de esa soledad anterior, tenemos también la utilización de las personas en tanto instrumentos; "Hay gentes -dice Epicteto- que prefieren presentar el vaso de noche a un amo a morir de hambre; los hay también que no podrían soportarlo: examina lo que vales"[16] Aquí me detendría a escuchar el consejo de Nietzsche: ¡No juzguéis! Cada una es una y sus circunstancias. La práctica es siempre demasiado compleja - nos dice Victoria Camps - para que pueda atender exclusivamente a puros imperativos morales[17]. En este terreno lo más importante es la defensa de determinados postulados éticos que sustentan, en última instancia, la no prostitución del alma, aunque para nada es sinónimo de la afirmación de que todo vale en ética.
La soledad de la unión por puro sexo. Esta sexualidad que no llena ningún vacío. Sexualidad que debe ser manifestación de un ser realizado y que se trastoca en otra interrogante: ¿Qué hago yo aquí, en esta cama, con este hombre? Es preferible decir con Stendhal: "Creo que es preferible la ensoñación a todo lo demás" para que el disfraz no se convierta en piel, para que la máscara no llegue a significar la propia ausencia de rostro.
La soledad como un derecho
La solución de ese deseo de completud al que nos referimos anteriormente, tal vez esté en que tal como aceptamos lo que aparentemente es bueno y malo debamos reconocer que la incompletud es inherente también a la condición humana, la desconstrucción, por tanto, del esquema de aspiración de completud nos permitiría la edificación de nuevos moldes de integración desde la propia incompletud.
Fernando Pessoa reclama el derecho a la soledad en uno de sus poemas:
¡No me fastidiéis, por amor de Dios!
¿Me queríais casado, fútil, cotidiano y tributable?
¿Me queríais todo lo contrario, lo contrario de lo que sea?
Si fuese otra persona, os daría gusto a todos,
Así, como soy, ¡tenéis que aguantaros!
¡Idos al diablo sin mí!
¿Por qué habíamos de irnos juntos?
¡No me cojáis del brazo!
No me gustan que me cojan del brazo. Quiero ser solo.
¡Ya he dicho que soy solo!
¡Dejadme en paz! No tardo, que yo nunca tardo...
¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo![18]
La identidad se perfila siempre desde horizontes que implican un mundo social determinado. Cada uno es lo que los otros consideran, en un proceso dialéctico de autoidentificación e identificación. Desde pequeño, el individuo aprende que él es lo que lo llaman.
Esa abstracción de roles y actitudes se denomina el otro generalizado. Con otras palabras, la actitud del otro generalizado - según George Herbert Mead - es la actitud de toda la comunidad. Precisamente a través de dicho "otro generalizado", la comunidad ejerce control sobre la conducta de sus miembros individuales.[19] Claro que no existe una total simetría entre la realidad objetiva y la esfera subjetiva del ser humano, se nos presenta como una relación no estática y definitiva, como un acto de equilibrio permanente.
¿Es posible la sobrevivencia cuando la experiencia de determinada persona no coincide exactamente con las tipificaciones sociales establecidas? De entrada diría que sí, de hecho las mujeres sobreviven, pero no es lo mismo sobrevivir a vivir. En la vida cotidiana se produce una especie de bifurcación, una línea divisoria entre la experiencia personal vivida y esos tipos sociales. Unas aceptan esa conciencia bifurcada y otras terminan por negar la validez de su propia experiencia.
Los sociólogos denominan a la desintegración o desmantelamiento de la estructura de la realidad subjetiva alternación[20] Ejemplos de alternación son la conversión religiosa, las conocidas técnicas de "lavado de cerebro", la psicoterapia, entre otros.
Pensando en este mismo sentido, tal vez la construcción de la realidad femenina desde lo subjetivo pueda transformarse también a partir de dicha alternación, pues las transformaciones económicas, políticas, sociales, jurídicas, no han resultado ser suficientes si no se dan junto a ellas cambios de tipo cultural que reviertan la subjetividad femenina y la mirada del otro.
En el caso cubano la palabra del otro tiene una connotación especial. No por gusto las cuentas de teléfono no se acaban de adaptar al nuevo tiempo del metrado. En el barrio, en el trabajo, las reuniones, los barrios, las colas, las palabras, siempre las palabras. No obstante, esa inclinación a hablar, a ese lleva y trae, a las murmuraciones, también están - unas veces para bien y otras para mal - los silencios del cubano. Sobre esta cuestión del silencio merece la pena detenernos. Es necesario deslindar al menos dos vertientes del silencio. Uno que correspondería al que guardaron María Antonieta en vísperas de su ejecución y Sor Juana Inés de
El concepto de "vida privada" encierra, entre otras cosas, una serie de significados que debemos asimilar desde el punto de vista cultural: creación, lectura, secreto, encuentro pausado con amigos. Porque un sujeto, ya sea hombre o mujer, que niega la individualidad necesariamente invade la privacidad de todos los que le rodean, de sus hijos, de su compañero(a), de sus hermanos...
El cultivo de sí, es decir, cuidar ese espacio que no tiene para nada que ver con el espacio doméstico, procura en definitiva las condiciones para recrear la privacidad. Charlotte Bronte presenta en su obra Villette a la heroína Lucy Snowe, la cual está libre y sola. Ella deberá escoger entre el amor y la libertad y se decide por su individualidad, a expensas de la sexualidad. Automáticamente el lector se apresurará probablemente a condenar esta actitud, a juzgarla como un ser "amargado". Ahora bien, el mensaje de
No obstante lo antes señalado, encontramos como en determinadas observaciones clínicas, realizadas en los años sesenta en EEUU, demostraron que el "espacio íntimo" es, en el caso de las mujeres, la causa fundamental de su desilusión, mujer abandonada es sinónimo de quedarse vacía.[21]
Encontrar esa habitación con un pestillo en la puerta a la que se refería Virginia Woolf, es la vía para poder abrirnos un espacio permanente en el mundo de las ideas, en el auténtico respeto, para poder encontrar la libertad intelectual. Es más importante ser una misma a través de estas condiciones. Y en esa habitación cerrada escribir es una forma de sociabilidad en el sentido simmeliano[22] Conversar escribiendo es la realización de una relación que no pretende ser otra cosa que una relación, forma de interacción con un contenido autosuficiente, una manera sublimada y pura de comunicación.
Coincidimos con el feminismo que proclama la necesidad de que cada individuo pueda elegir el modo de vida que más le convenga y que se respete y acepte esa elección, ya sea ama o amo de casa, profesional no casado o miembro de una familia de doble ingreso, con niños o sin ellos, heterosexual u homosexual. Es en esa reflexión anterior donde se encuentra el fondo cívico de esta problemática.
Por otra parte, hay un planteo de Celia Amorós en correspondencia con lo que queremos subrayar: una auténtica ética feminista no significa para nada una ética de mujeres la cual proclama solamente los valores femeninos, sino denota una disconformidad con la cultura patriarcal -que es otra cosa- capaz de desplegar un discurso universalizable. Dicha cultura patriarcal genera una sicología femenina alienada, un discurso de sí misma oprimido e instalado en la "otredad".
¿Cuál será, Dios mío, la mayor de las soledades?
La nostalgia inmensa que produce la muerte de un ser amado. El recuerdo de esa persona estará presente de alguna manera. Esa soledad entonces, no es la más grande de las soledades.
La soledad resultado de un amor imposible como el de Gertrudis Gómez de Avellaneda hacia Ignacio Cepeda o el de Juana Borrero hacia Julián del Casal.
Los momentos de soledad de quien se tira al mar y flota sin rumbo (o con uno...) a la espera de un milagro que cumpla su sueño eterno.
La soledad inenarrable del poeta José María Heredia, cuando en el exilio extrañaba a su madre y a su patria, como símbolo de la melancolía de los cubanos lejos de su patria en todos los tiempos.
La soledad experimentada como libertad (a la manera de Simone de Beauvoir). Sin testigo, sin interlocutor, como rechazo de la injerencia de los demás. Un modo diferente de entender la feminidad, un eterno comenzar para alcanzar la trascendencia. Soledad en tanto libertad como esencia humana que divaga entre el riesgo y la aventura, buscando una oportunidad.
No, Señor, esas no son las más grandes de las soledades. La más grande de las soledades es la persona que no ama.
Es solo en el devenir donde se preservan los seres. El cambio significa renacimiento, oportunidad, pero de ninguna manera catástrofe. Comparto la mirada que brinda Liliana Mizrahi acerca de la soledad con el planteamiento que hace en lo que ella llama la ética de la lucidez. Este sentimiento de esta forma concebido ya no es sinónimo de abandono, vacío, deterioro, marginalidad, carencia, muerte social, sino que también esa soledad puede ser transformada en espacio fecundo, donde se redimensione el amor, de esta manera la soledad se transfigura.[23]
La vida sin amor es algo para resistir, no para vivir. Aún el mitológico Narciso requirió de un espejo que le sirviera de sustituto inanimado, a falta de personas que lo amaran. Vivir para sí misma es solo vivir a medias. Lo único que hace a la vida digna de vivirse es la unión del pensamiento y de las obras propias con la de los demás. El amor es una ilusión como toda búsqueda de perfección humana, pero constituye la ilusión más importante y necesaria de cualquier cultura. El ermitaño es una posibilidad que fenece.
Al menos la soledad personal femenina, resultado de un cambio es predecible, manejable, consecuencia de un destino que quizá tu misma ayudaste a tejer, por encuentros y desencuentros, elegible porque no estas dispuesta a aceptar a un acompañante permanente de tercera o cuarta categoría. Asimilar en la profundidad es, en definitiva, dar respuesta.
Hubiera querido terminar con una frase rotunda, absoluta, que era la siguiente: A los planificadores de orgasmos ajenos ¡váyanse a la mierda! Al comentarlo, alguien me recordó mi condición de académica, mujer, persona "educada" y algunas cosas más. Entonces, opté por un final más reconfortante:
Hace unos años, en medio de una clase, reprendí a un estudiante un tanto injustamente por no haberse preparado lo suficiente para un seminario. Mi alumno al terminar la actividad se me acercó y me dijo: Usted no se da cuenta profesora, que yo la amo.
La muerte sorprende a los que no vivieron en vida
o no vieron la luz sin manchas
tal cual es.
Ese amor espiritual entre alumno profesora y los versos de mi hijo Julio Antonio, los interpreto como un mensaje de continuidad de otra generación que me hace desvanecer las marcas del pasado, desestimar las tensiones del presente, postergar un tanto los retos del porvenir.
[1] Véase. José Lezama Lima. Diccionario de citas Carmen Berenguer y Víctor Fowler Calzada. Casa Editorial Abril,
[2] Véase...El sentimiento de soledad Melanie Klein Editorial Paidos, Buenos Aires, 1990, Pág. 154
[3] Sófocles Tragedias Editorial Arte y Literatura,
[4] Albon, Mitch Martes con mi viejo profesor
[5] Véase: Panel Masculinidad y violencia intrafamiliar. Instituto Tecnológico de Santo Domingo, 29 de octubre de 2002. Dr. Angel Pichardo Almonte
[6] Véase... Y Dios creo a la mujer Colectivo de autores Centro Evangelio y Liberación Madrid, 1993, Pág. 34
[7] Véase... Aprender a pensar de otro modo Jorge Luis Acanda en: Rosa Luxemburgo Una rosa roja para el siglo XXI Centro de Investigación y desarrollo de
[8] Véase... Jorge Luis Acanda Ob.Cit. pag.77
[9] Serrano, Marcela El albergue de las mujeres tristes Editorial Alfaguara, México, 1997, Pág.83
[10] Periódico Juventud Rebelde 10 de noviembre de 2002 Sección Tres del Domingo: Por cuenta propia, Pág. 7
[11] Véase... La construcción sexual de la realidad Raquel Osborne Ediciones Cátedra, S.A. Madrid, 1993, Pág. 141
[12] Véase... Paradiso José Lezama Lima Ediciones Unión,
[13] Véase ... Teoría Sociológica Contemporánea George Ritzer Editorial Mc Graw Hill, México, 1993, Pág. 374
[14] Véase... José Lezama Lima Ob. Cit.
[15] Véase "Estafa en estuche sellado" René Tamayo León Periódico Juventud Rebelde 27 de octubre de 2002, Pág.5
[16] Véase... Historia de las ideas morales Paul Gille Editorial Partenón, Buenos Aires, 1945
[17] Véase... Paradojas del individualismo Editorial Crítica, Barcelona, 1993, Pág. 69
[18] Pesooa, Fernando Lisbon revisited (1923) En: Mitos Poesía Grijalbo Mondadori, S.A., Madrid, 1998, pág. 59-60
[19] Véase... Self on Society George Herbert Mead EN:
[20] Véase... La construcción social de la realidad Peter L. Berger, Thomas Luckmann. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1998, Pág. 196-198
[21] Véase... Política sexual Kate Millet Ediciones Cátedra, S.A., Madrid, 1995, Pág. 384
[22] El concepto de sociabilidad lo podemos definir como la asociación en sí, el gusto de asociarse, sin restricciones u objetivos prácticos (NA)
[23] Véase. El feminismo como redimensión del amor Azucena Romo En: Estudios de Género Graciela Hierro(comp.) Editorial Torres Asociados, México, 1995, Pág. 55
Teresa Días Canals (1957) es Doctora en Ciencias Filosóficas y miembro de
de
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viernes, enero 11, 2008
Los significados del femicidio
Artículos y papers
Los significados del femicidio
Según estimaciones de la Cámara de Diputados de México, tres de cada cinco mujeres son objeto de actos de violencia en algún momento de su vida. A su vez, reportes del Instituto Nacional de las Mujeres indican que tan sólo durante 2006, 49 por ciento de los homicidios contra mujeres mexicanas ocurrió a manos de sus parejas.
La violencia femicida está extendida por todo el país. A los casos de Ciudad Juárez —alrededor de 500 asesinatos desde 1993— que han merecido atención internacional y la creación de una fiscalía y una comisión gubernamental especial, se suman los casos de mujeres asesinadas en el Estado de México (colindante con la capital y uno de los territorios más densamente poblados del país). Según un informe de la Cámara de Diputados, más del 25 por ciento de los asesinatos de mujeres mexicanas se cometen en localidades de ese Estado.
Estos antecedentes dieron pie a los legisladores para aprobar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que entró en vigor en febrero de 2007. La nueva ley pretende garantizar la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer, el respeto a su dignidad humana, su libertad y la no discriminación. No obstante, a más de medio año de su publicación, la ley continúa sin un reglamento que guíe su aplicación, pese los plazos legales que obligan al presidente a hacerlo en un lapso no mayor a 90 días.
De acuerdo con la legislación, se entiende por violencia contra las mujeres "cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público". Reconoce que la violencia puede presentarse dentro de los ámbitos familiar, laboral y escolar, en la comunidad en la que viven o puede ser ejercida por parte de las instituciones públicas que deben servir a la ciudadanía. Asimismo, tipifica las formas extremas de violencia como femicidio, en las que está presente no sólo cualquier tipo de acoso, sino una manifiesta misoginia que pueda poner en peligro la vida de la víctima.
En su artículo Aciertos y errores de una ley necesaria, Marisa Belausteguigoitia, directora del Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM, analiza los alcances de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
Aciertos y errores de una ley necesaria
Por Marisa Belausteguigoitia *
El acceso a la justicia es un asunto que ha preocupado a víctimas, activistas, ciudadanía, intelectuales, estudiantes, autoridades. México ocupa uno de los últimos lugares en Latinoamérica y en el mundo, en cuanto a la implementación de un sistema de justicia que sirva, con un sentido mínimo de equidad, a todos sus ciudadanos.
¿Cómo se mejora un sistema de aplicación de justicia? ¿De qué manera podemos involucrarnos no sólo como legisladores y abogados, sino también como ciudadanos? ¿Qué es necesario desarrollar para combatir la violencia, además de leyes?
Es de celebrarse que hace apenas unas semanas (el 2 de febrero) entrara en vigor la Ley general para el acceso a una vida libre de violencia. En la letra podemos decir que contamos con un buen número de leyes que nos acercan a ser concebidos, en el papel, como una nación intercultural y democrática: una Ley Indígena, una Ley de Convivencia y una Ley que protege a las mujeres.
Esta ley no es el primer antecedente legal para combatir la violencia, hace ya 11 años que se aprobó la Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Familiar, entre otras medidas, además de las suscritas en acuerdos internacionales, principalmente el referido al combate a la violencia conocido como Belem do Pará.
Avances para proteger de manera integral
La Cámara no sólo aprobó una ley, sino todo un sistema de prevención, protección, asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, de manera que la ley se presenta en paralelo con un conjunto amplísimo de medidas, definiciones, proyectos y propuestas encaminadas a reducir la violencia que sufren mujeres y niñas a partir de medidas penales, jurídicas, educativas, de uso de medios, de capacitación.
La Ley tiene como objeto establecer la coordinación entre la Federación, las entidades federativas y los municipios para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y acercarlas a una vida que favorezca el desarrollo con bienestar.
Los objetivos más relevantes de la iniciativa son:
-Protección del derecho de mujeres y niñas a una vida libre de violencia.
-Establecimiento de bases para prevención, protección y asistencia de mujeres y niñas.
-Modificación de patrones socioculturales de la ciudadanía y capacitación de órganos de seguridad pública, de procuración y administración de justicia.
-Intervención en medios de comunicación.
-Erradicación de las conductas estereotipadas de hombres y mujeres, así como de quienes están encargados de la aplicación de políticas públicas en la materia.
-Asistencia y atención a víctimas.
-Establecimiento de atención adecuada en refugios públicos.
-Reparación del daño relacionado con la discriminación.
- La omisión por parte de autoridades constituye un delito.
-Establecimiento de mecanismos en materia de educación, de salud y procuración y administración de justicia con el fin de que el Estado garantice la seguridad de las mujeres y las niñas.
La ley también establece categorías y ámbitos de la violencia (intrafamiliar, laboral, comunitaria, institucional, docente), lo cual facilita la diferenciación de los espacios y las formas en las que la violencia es ejercida.
Hasta aquí tenemos claridad del contenido, principios y límites de la ley, no sólo sanciona sino previene y pretende erradicar. El hecho de haber aprobado una ley y un sistema que facilita, promueve, apoya su aplicación es, sin duda, un acierto. Es cuando pasamos al ámbito de las definiciones cuando se presentan algunos problemas.
Definiciones deficientes
Violencia contra las mujeres se entiende en este proyecto de ley como "cualquier acción u omisión, basado en el género que cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público."
La definición es demasiado amplia como para poder ser efectiva y desde luego para poder sustentar una iniciativa de ley que pretende, por un lado identificar con facilidad el acto de violencia y por otro aplicar medidas puntuales, para generar respuestas puntuales que puedan disminuirla. El sufrimiento, particularmente el psicológico de las mujeres y de los hombres y de todo ser humano es parte de la vida y aunque es posible definir qué tipo de sufrimiento se vincula a la discriminación de las mujeres, para diferenciarlo del sufrimiento por el hecho de estar vivas, requeriríamos de otra aproximación a la ley, que la que señala que cualquier tipo de acción u omisión que nos provoque sufrimiento.
El plano de las omisiones complica la definición aún más. El hecho de que "dejar de hacer algo", lesione a una mujer obscurece el problema tan visible y desmedido de la violencia hacia las mujeres. El conjunto de cosas que es posible hacer y dejar de hacer es infinito. Preguntémonos que es lo que puede provocar sufrimiento en una mujer. La lista es interminable, y puede parecerse a lo que podría provocar sufrimiento en un hombre. Debemos preguntarnos qué estrictamente se vincula con su condición de mujer, que la discriminen por serlo, que la humillen por considerarla menor en inteligencia, en capacidad, pero sabemos que esto no es fácil comprobarlo, hay que facilitar a la ley las definiciones que acoten el sufrimiento, la humillación, el maltrato a las mujeres por el sólo hecho de serlo.
¿Qué definición facilitaría la implementación de medidas para suprimirla? ¿cuáles serían los criterios que la sustentarían? Sigamos analizando otras definiciones que complican el entendimiento de los límites de la violencia y lo que la ley podría evitar.
Violencia psicológica: Toda acción u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, desamor, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción de la autodeterminación y amenazas, las cuales conlleven a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autotestima e incluso al suicidio.
Si bien podemos reconocer que existan relaciones que llevan a la depresión y al suicidio de mujeres, el hecho que la vinculación a una persona produzca depresión o humillación es difícilmente regulable o inhibible mediante una ley. ¿Cómo medir la celotipia? ¿Cuándo dejan de ser los celos un sentimiento que es normal en el amor? ¿Se puede culpar a alguien por dejar de amar a una mujer y así sumirla en un dolor profundo?
Sin duda requerimos un cambio en lo que se refiere al equilibrio entre hombres y mujeres en la pareja, en el matrimonio, en el trabajo, sin embargo este cambio se refiere más a un proceso largo, profundo y complejo que tiene que ver más con la educación que con una ley. Es más factible pensar en medidas educativas para el desarrollo de la equidad de género en todos los ámbitos de nuestra cultura, que en leyes que obliguen a que no nos dañen.
Infligir dolor al otro, sea hombre o mujer, ha sido uno de las perversiones sociales y sexuales más antigua. Desde la presencia en los niños de agresividad como acto de distinción entre el yo y el otro, como la señala Lacan, hasta la posibilidad entre adultos de dañarse y extraer placer (relaciones sadomasoquistas, las espectaculares y las que muchas parejas aplican sin saberlo), el dolor, el sufrimiento forma parte íntima de nuestras vidas. Al personal del ministerio público que se viera en la obligación de entender y aplicar estas definiciones de violencia, puede serle fácilmente inservible esta definición.
Es en la definición de uno de los asuntos más dolorosos vinculados a la violencia donde hallamos las mayores dificultades, se trata del término de violencia femincida: "Es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y pueden culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres".
El feminicidio parece tener un origen en conductas más allá del crimen, parece empezar en un proceso que se vincula con conductas misóginas. Si esto es así, ¿el considerar a las mujeres inferiores sería al momento feminicido, o un inicio de feminicidio o un componente de él? ¿Cuándo se inician estos asesinatos? Si el feminicidio está conformado por "el conjunto de conductas misóginas," entonces se vincula con comportamiento de una sociedad, en general con acentos machistas, que van desde la misoginia hasta formas afectadas de la cortesía. Es un espectro imposible de acotar y además profundamente confuso.
La ley tiene indudables aciertos. Favorece la investigación, la creación de estadísticas, bases de datos, modelos de capacitación, la intervención en medios de comunicación, la formación de personal vinculada a la procuración de justicia. Es importante, sin embargo, trabajar con más rigor en las definiciones que acotan el tipo de violencia y su significado, con el fin de facilitar el entendimiento de lo que significa la violencia dirigida en particular a las mujeres.
* Directora del Programa Universitario de Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México. Publicado en Letra S, Salud, Sexualidad y Sida No. 131, 7 de junio de 2007.
martes, diciembre 18, 2007
Mandato de Mujeres: El único inamovible es la Vida
Nos declaramos en Estado de Emergencia humanitaria:
Estamos convencidas de que por encima de ideologías y posturas políticas, de argumentos jurídicos y calendarios legislativos, este país merece privilegiar la vida, el abrazo, y el reencuentro.
Estamos convencidas de que son posibles y urgentes los acuerdos de humanidad, esos que se facilitan porque ya el corazón y la historia no aguantan más intransigencia y terquedad.
Se nos cae el pelo
Perdemos fuerza
Se nos va en larga melena nuestro aliento.
Seguimos rebeldes
Volvemos a la madre
Reclamamos Matria.
Sentimos tu mirada, reconocemos tus gestos, tus manos, la imagen de silencio es en realidad un llamado femenino a un país endurecido e indiferente, urgido de la autoridad materna. Tu palabra de mujer conmueve la intimidad de nuestro ser, nos llevas al corazón y la autoridad de la madre, nos recuerdas que no es la dureza, ni los gritos, ni el maltrato lo que cambia a un país.
Todas que somos Ingrid,
Presentamos ante el gobierno y la insurgencia, ante las familias y las organizaciones, ante los países amigos, ante el congreso y los entes de control, el siguiente
MANDATO POR LA VIDA COMO UNICO INAMOVIBLE
Que la soberanía de este país consista en que cada colombiano y colombiana ejerza sin ningún obstáculo el derecho a la vida, el derecho al abrazo, el derecho a ver crecer sus hijos e hijas, el derecho a enterrar a sus seres queridos, el derecho al regreso, el derecho a la libertad, el derecho a la paz.
Que cada cual haga lo suyo, por facilitar y alimentar la vida y la esperanza. Que no perdamos ni un minuto, que no haya sedantes ni descanso para esta ansia de recuperar la humanidad que merecemos.
Que Piedad Córdoba, quien avanzó considerablemente con nuestra hermana Venezuela en el camino del acuerdo, siga cumpliendo el mandato de las familias víctimas del secuestro, que ahora también hacemos nuestro.
Que la insurgencia y el gobierno recuerden su compromiso de honrar y defender la vida y recuperen la capacidad del discernimiento, la serenidad y la generosidad, Colombia tiene derecho a una negociación política del conflicto.
Sugerimos:
No dejes solas a las familias víctimas.
Imprimir este mandato y colocarlo en lugar visible.
Distribuirlo a sus contactos nacionales e internacionales. Incluyendo organziaciones de mujeres, de derechos humanos, embajadas de países, organismos de control, presidencia, vicepresidencia, iglesias, medios de comunicación.
Firmarlo y enviarlo a piedadcordoba@hotmail.com y al blog: http://todassomosIngrid.blogspot.com
Que tu voz se escuche en los mensajes radiales de los programas regionales como “Las voces del Secuestro”, “La Carrillera”, etc.
lunes, diciembre 10, 2007
Ganadores del premio nacional de paz
Más información en el vínculo
http://www.actualidadcolombiana.org/boletin.shtml?x=2673
domingo, diciembre 09, 2007
Premio de periodismo a acción colectiva de la Escuela de Mujeres Pacíficas
En noviembre del año 2007 la Escuela de Mujeres Pacíficas "Un silbato para salvar nuestras vidas" y el Colectivo Audiovisual Imágen & Memoria por el video recibieron una mención de honor en el Premio de Periodismo Alfonso Bonilla Aragón en la categoría de Cultura ciudadana por la Campaña - Acción colectiva:
Es un merecido reconocimiento a algunas de las iniciativas con las que a diario tratamos de mejorar la vida para las mujeres y los hombres que poblamos este pedacito del planeta. Felicitaciones y a celebrar, SALUD
La flamante Editora del video fue Maria Jimena Bonilla - Jimena de Mavi-. Fue un trabajo arduo, ella quien con paciencia juntó las imágenes tomadas por Andrés Rodríguez en los diferentes actos y alguna que otra camarógrafa afiebrada, cuadró los audios y recibió ideas de todas las integrantes del colectivo y alguno que otro colado...
GUERRA EN LOS CAMPOS DE LA BELLEZA
No existen cifras oficiales, y de lo que no se habla no sucede. “A 'Lidia', de 18 años, integrante de un grupo de mujeres jóvenes de Bello Oriente, zona nororiental de Medellín, el 24 de noviembre de 2002, seis hombres identificados con brazaletes de las AUC la interceptaron cuando caminaba por la calle. Tras vendarle los ojos, se la llevaron en un carro. Le preguntaron lo que hacía, presionándola para que confesara que era guerrillera. La violaron en grupo. Con una navaja le hicieron marcas en las piernas, en los senos y en las nalgas. Le marcaron el brazo con las siglas AUC. Le dijeron que se tenía que ir del barrio y que si hablaba la matarían a ella y a sus hermanos” 1 . Éste es sólo uno de los casos que diariamente se presenta en el conflicto armado de nuestro país, donde no sólo son violentadas integrantes de los grupos armados ilegales, sino también mujeres y niñas de la población civil. Es una guerra entre hombres que se libra sobre el cuerpo de la mujer; donde ésta se convierte en un objeto utilitario, un arma de guerra, un premio y un botín.
La violencia hacia la mujer es descrita por la ONU en su Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer como: “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”2. Sin embargo, desde 1998 varias organizaciones como Amnistía Internacional, la Mesa Mujer y Conflicto Armado, la Iniciativa de Mujeres por la Paz (IMP), el Ministerio de Protección Social, la Defensoría del Pueblo etc. manifiestan serios delitos de lesa humanidad que se perpetran contra las mujeres en el incesante conflicto armado del país. En el enfrentamiento entre guerrillas, paramilitares, autodefensas, soldados y policías, las víctimas son las mujeres y las agresiones se quedan en silencio; los delitos son considerados de “menor importancia” y no existe una conciencia colectiva que promueva la denuncia.
Los métodos son diversos, también los propósitos y objetivos. Sembrar terror en las comunidades, imponer control militar y apropiarse de territorios, advertir a las mujeres de la comunidad, vengarse de los adversarios, acumular ‘trofeos de guerra’, satisfacer necesidades domésticas y sexuales, castigar a las infieles, obtener información, quebrantar emocionalmente y reprender a los hombres de bandos contrarios etc. Pero, por otro lado, estos delitos comprenden primordialmente un acto simbólico, ya que pone en entredicho la hombría o masculinidad de los opositores quienes “no parecen ser capaces de proteger a sus mujeres”. Es el reflejo de la sociedad actual donde se exacerban la discriminación, el machismo y la cultura patriarcal, donde la mujer es territorio del hombre y se ve supeditada y subordinada a él.
Grupos de hombres armados secuestran mujeres que tengan algún tipo relación o parentesco familiar con el bando contrario, también prostitutas, desplazadas y combatientes a las que mantienen en detención durante un tiempo indeterminado donde son víctimas de violación y se ven obligadas a realizar tareas domésticas. Las más desafortunadas se mantienen bajo condiciones de esclavitud sexual, son violentadas sexualmente con rifles y revólveres, son violadas públicamente frente a la comunidad y/o su familia, muchas de éstas son mutiladas (especialmente sus órganos genitales) y luego asesinadas. También es común la fecundación forzada para humillar aún más a la víctima, al adversario y a su comunidad, forzando a la mujer a concebir un hijo del contrario. Otra forma de violencia es la trata de blancas donde se les obliga a las mujeres a prestar servicios sexuales en establecimientos organizados por los grupos armados o para el servicio de estos mismos. Dice Amnistía, que en el año 2002 en Medellín, 10 prostitutas fueron secuestradas y obligadas a servir de esclavas sexuales para los jefes guerrilleros y paramilitares. En cuanto a mujeres combatientes, estas se ven sometidas a anticoncepciones y abortos forzados mediante dispositivos que no son implementados por personal calificado. Según la defensoría del pueblo, bandos como las FARC y el ELN obligan a niñas de 12 años a utilizar anticonceptivos y abortar contra su voluntad. Un estudio realizado a 65 ex-guerrilleras demuestra que todas eran obligadas a utilizar dispositivos intrauterinos sin ningún tipo de información y sin su consentimiento. Los datos del Ministerio de Protección Social, apuntan a que una de cada tres mujeres desplazadas ha sido forzada a tener relaciones sexuales con desconocidos. La violencia del conflicto armado contra la mujer es principalmente de carácter sexual.
El Derecho Internacional Humanitario (DIH) protege a las mujeres cuando son combatientes (limitando los medios y métodos de hacer guerra), a las combatientes capturadas o heridas y a las miembras de la población civil que no participan en el conflicto. No obstante, en el país no existen cifras sobre abuso sexual a causa del conflicto armado y se desconocen informes oficiales de investigaciones penales contra los actores armados culpables de violencia sexual.
Estos actos violentos hacia la mujer son catalogados como crímenes de guerra y de lesa humanidad por el Derecho Internacional Humanitario. Éste junto al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), abogan que los Estados tienen la obligación de respetar y hacer cumplir el DIH, enjuiciando a aquellos que cometan infracciones contra éste, incluyendo las normas que protegen a las mujeres. Además, según el estatuto de la Corte Penal Internacional: “Las violaciones, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada y cualquier otra forma de violencia sexual constituyen infracciones graves de los Convenios de Ginebra y son crímenes de guerra cuando se cometen en conflictos armados internacionales y no internacionales”3. Estos delitos constituyen una grave infracción de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Sin embargo, lamentablemente en nuestro país estas estipulaciones se quedan en el papel, los crímenes en la impunidad y sus perpetradores enjuiciados desde la justicia del perdón y el olvido.
En Agosto del 2003, Rina Bolaño, una bacterióloga que trabajaba con los indígenas de la Sierra nevada de Santa Martha, fue secuestrada por las FARC y retenida durante 15 días donde fue violada por el jefe guerrillero Ómar López Beltrán. Cuando fue liberada se dirigió a las autoridades y denuncio el hecho; fue la primer denuncia pública de violación a manos de un grupo armado. Pero el 12 de septiembre Bolaño fue detenida por la Fiscalía 23 de Valledupar, acusada de rebelión. Su violador, el guerrillero Beltrán había sido reinsertado y gozaba de la protección del gobierno. Éste la acusaba de haber sido guerrillera y de haber mantenido una relación romántica con él. Rina estuvo presa durante 46 días y después fue exonerada por la justicia. Las instituciones de ley, orden y justicia de nuestro país juzgan, castigan y cuestionan a la víctima por su participación en el conflicto, benefician y crean leyes para resguardar a los criminales (como la actual negociación con los grupos paramilitares) y destierran las leyes que protegen los derechos humanos, especialmente aquellas que resguardan a la mujer.
El primero de Noviembre de 2002 Colombia firmó el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Éste establece explícitamente la violencia sexual como crimen de guerra: "la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada u otros abusos similares son considerados crímenes contra la humanidad cuando se realizan como ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil. Asimismo, pueden ser considerados como crímenes de guerra cuando ocurren en el marco de un conflicto internacional o interno”4. La firma del convenio por Colombia le otorga a esta corte el poder de juzgar a aquellos individuos que insistan en la infracción de delitos de lesa humanidad. Sin embargo, el gobierno se resguardo en el artículo 124 de dicho estatuto que excluye la participación del tribunal hasta 7 años después de firmar el acuerdo (Es decir, el 2009). Por otro lado, Estados Unidos estableció un Acuerdo de Inmunidad con Colombia donde no se permite que sus ciudadanos responsables de delitos de competencia de la CPI sean llevados ante dicha corte internacional. A pesar del múltiple apoyo de entidades que resguardan por el cumplimiento de los derechos humanos, la justicia en Colombia es casi inexistente frente los crímenes de guerra y de lesa humanidad, ya que prima el interés del Estado por esconder su responsabilidad directa e indirecta frente a las violaciones de los derechos humanos y las infracciones al DIH.
No existen cifras sobre abuso sexual a causa del conflicto armado. En el 2005 El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses realizó 18.474 dictámenes sexológicos de los cuales 13.697 correspondían a mujeres, de esta cifra 4. 817 dictámenes correspondían a niñas entre 10 y 14 años. Sin embargo, estos exámenes no incluyen a los actores armados como posibles agresores. Cuando esta institución realiza las autopsias en territorios de conflicto armado, no indaga si anteriormente al asesinato hubo violación. También, como dicho anteriormente, no se conocen informes oficiales de investigaciones penales hacia los actores armados culpables de violencia sexual y, en las escasas situaciones en las que los jueces se hacen cargo de un caso es frecuente que la culpa recaiga sobre la mujer violada. Vale la pena decir que las estadísticas no deben convertirse en lo fundamental, una sola mujer agredida ya es demasiado.
En el marco del conflicto armado de Colombia la violencia sexual contra la mujer queda oculta tras otros delitos que son considerados de “mayor importancia” como el homicidio y el desplazamiento; esto repercuta directamente a la comunidad ya que fomenta la ausencia de una conciencia colectiva en el país que promueva la denuncia. Las consecuencias de este silencio son alarmantes: aumenta en grandes proporciones el desplazamiento de familias por miedo y temor o por vergüenza y discriminación de la propia comunidad, el rechazo por parte de la familia y el grupo social al cual pertenece la víctima y, el surgimiento de organizaciones para la resistencia integradas por mujeres que buscan la reconstrucción del tejido social y la lucha por sus derechos.
Las mujeres tienen derecho a ser tratadas humanamente, a que se respete su vida, su integridad física y emocional. Como todo ser humano tienen derecho a ser dueñas de su cuerpo y a elegir la persona con la cual quieren compartirlo. El Estado debe procurar que estos derechos se cumplan y se castigue a quienes los infrinjan. No más silencio, el cuerpo de la mujer es territorio de paz. ¡No más impunidad!
1 http://www.semana.com/ artículo: “El cuerpo femenino: botín de guerra”. Fecha 10/30/2004 edición 1173.
2 http://www.semana.com/ artículo: “El cuerpo femenino como arma de guerra”. Fecha 10/11/2006 reportaje.
3 http://www.icrc.org/web/spa/sitespa0.nsf/htmlall/section_ihl_women_and_war?OpenDocument
4 http://www.semana.com/ artículo: “El cuerpo femenino como arma de guerra”. Fecha 10/11/2006 reportaje.
* Nathalia Chaparro. Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Occidente e integrante del Colectivo Audiovisual Imagen & Memoria.

